miércoles, 8 de julio de 2009

Bicycle or die

Desde mi estreno por el blog hace ya dos meses, estoy aquí de vuelta con otro balazo para que lo disfrutéis... si queréis pues...

Recientemente he tenido la gran suerte de poder salir de Hispania, de viaje-aventura con un par de colegas, (lo que pienso que me ha ayudado en muchos aspectos: fortaleza, supervivencia y algo de autosuperación), pero no es algo de lo que vaya a contaros aquí y ahora.

A lo que vamos, recorriendo el país europeo con la democracia más antigua, te das cuenta de muchas cosas, pero sobre todo, lo que te hace sacar una gran sonrisa de oreja a oreja, es ver cómo se desplazan por allí, coches, motos, autobuses (bien sean de dos pisos o de uno, me da igual) y BICIS. Todos bien mezclados, mezcladísimos y sin desprecio alguno entre ellos, sobre todo con respeto hacia los más débiles (llamémoslos bicicletas en este caso).

Cualquier ciudadano que vaya en bici y quiera adelantar dos coches, un autobús o realizar la maniobra que necesite, será respetado y jamás intimidado por otros vehículos, es decir, allí no reina la Ley del Más Fuerte, cosa que en este país de pandereta será lo primero que sufras tras pisar la primera calzada al salir de tu portal... no falla!!!!

Por ello quiero expresar mi apoyo incondicional a todos los usuarios que circulan en bicicleta por la ciudad, sea por la razón o condición que sea, y que vayamos creciendo cada vez más pasando a los transportes públicos, (algo que no me gusta mucho que digamos). Estés donde estés, podrás coger un bus nocturno y regresar a donde necesites, lo que quiere decir que podrás liarte, acabar en sitios que no te esperes o imagines, ya que estarás comunicado por la enorme flota de autobuses; eso sí, tendrás que rascarte el bolsillo...

Casi seguro que no sufrirás dejaciones, como las que sufrirás aquí en Valencia tras ir a coger un tranvía, con más de media hora de antelación; o que te sea imposible gracias a una red de transporte "público" incompetente preguntar a cualquiera de los tres chóferes que pasen con el tranvía hacia la cochera, además de que no te dejarán subir, y encima te dirán todos ellos cosas diferentes entre sí; por no hablar de los horarios preestablecidos...

¿¿No es de vergüenza?? ¡¡¡No te lo pienses!!!

¡¡¡SIGAMOS DESPLAZÁNDONOS POR LA CIUDAD EN BICI, NO HAY ExCUSA!!!

(fer)

miércoles, 1 de julio de 2009

Menstruación mental pre- traumática

¿Por qué nos rechazan? Nos encasillan y etiquetan. Nos roban las ideas y las ilusiones, y nos las revenden (pero eso ya lo sabéis aunque lo ignoráis). Ignoráis el hecho. Yo también. ¿Por qué lo ignoramos?

Somos jóvenes, y las musas acuden a nosotros. Es automático: podemos dedicarnos a crear arte o a consumirlo, o hacer de la vida un arte. Podemos estar creando en una apartada habitación aislada, o llevar una vida hedonista, hasta convertirnos en parodias de nosotros mismos. Podemos ser decadentes o virtuosos; y en realidad, pensándolo un poco, conocemos de sobra el camino a ambos destinos.

Pero a muchos nos lo han arrebatado. Son pequeñas tonterías, pues no sufrimos un cambio radical: nos lo quitan poco a poco. Con trabajos que aplastan el espíritu, con programas que anulan la creatividad, con películas basadas en comics basados en películas (un vulgar ejemplo de tan nefasto proceso): repetición, repetición, repetición.

Yo no sé en qué momento se consideró por primera vez a la juventud como colectivo en sí mismo. No sé si lo hizo una manifestación revolucionaria, un ejecutivo buscando nuevos mercados que atacar (y vampirizar) o fue una súbita expresión de nuestra naturaleza que simplemente implosionó.

La juventud es un regalo, un tesoro, blah, blah, blah. Todo tonterías y clichés. En la vida de toda persona, hay un momento en que la inspiración acude rauda a su encuentro. Los resultados son variopintos e impredecibles; pero me temo que es un fenómeno cada vez más escaso. Porque nos lo están arrebatando.

¿Por qué prefiero ver una película que escribir este Post? A mí me gusta escribir. Me siento bien haciéndolo, aunque solo lo haga para poner fantasmadas en 4 párrafos de este Blog. Ya veis, ni que tuviera habilidad o facilidad para hacerlo. Pero la cuestión es que a veces lo hago y simplemente lo que hago está bién, porque me sale, y por eso está bien, y solo por eso está bien, y así es como mi musa se queda satisfecha, y por Dios que seguiré haciéndolo. A cada cual le pasara con una cosa o varias (a mi me ocurre en muchas más). Entonces ¿Por qué me invade la vagancia? ¿Por qué me rindo a otras actividades en las que soy un mero espectador?

Porque nos están ganando. Me están ganando. Ellos no quieren inspiración, ni arte, ni estúpidos Post en Blogs perdidos, ni Dadá (eso es sin duda lo peor de todo). Ellos solo quieren que nos sentemos y miremos.

No os dejéis!!
(Lëpask)

viernes, 15 de mayo de 2009

Kevlar- The great collapse

http://ecx.images-amazon.com/images/I/51Tsmcrnu0L._SL500_AA280_.jpg

Supongo que no descubro las Américas, pero desde que escuché a los samiam o los Aina, no había llegado a ninguna banda (en inglés) que me entusiasmara. De repente alguien me dice de escuchar a unos suecos que les había editado algo Bcore, se llaman Kevlar.

Intrigado consigo algo de ellos (que no es sencillo) y mis dendritas comienzan a vibrar con fuerza, una y otra vez, las veces que mi ampli reproduce The great collapse. Me doy cuenta de que acabo de descubrir una banda nueva, ni me agobia ni me colapsa, todo lo opuesto, me apetece escucharlos sin parar.

Después y buscando info sobre ellos, veo que son veteranos en esto de furgonetas, carretera y salas, de hecho tienen un par de discos y ediciones en VINILO!!!!!!

Debo de evitar ya comparar a unas con otras bandas o encasillarlas dentro de géneros, pero por daros un poco de feedback, Kevlar suenan a bandas como Jawbox o Aina. Así que ya sabes!!!
(Santi)

Kevlar- The great collapse
Comprar Kevlar The Great Collapse

martes, 5 de mayo de 2009

¿Sabíais que en España las bibliotecas públicas tienen que pagar un canon por cada libro que prestan en concepto de "copyright"?


Hablamos poco de literatura en La Mediterránea. Hemos expuesto nuestra admiración, por supuestísimo, con alguno de los grandes y más sucios, como Bukowsky o Burroughs, que para mí son prácticamente cita obligada para los paladares que gustan de sabores fuertes, pero hace poco, como diría un cofrade de esta casa, he podido disfrutar de caviar en lo que libracos se refiere.

Personalmente leo un montón, menos de lo que me gustaría pero más de lo que a veces desearía (tal vez influya el hecho de estar-viajar con regularidad en transporte público y ¡no poseer ningún aparato de reproducción musical digital desde hace años!). Últimamente, largos manuales de aparatos o programas que caen en mis manos (que no recomiendo) fanzines (que invito a encontrar, consumir y prestar), comics de Alan Moore (a quién a más de uno le sonara desgraciadamente por referencias peliculeras), y libros de música, que pocos hay que realmente valgan la pena, sólo aquellos que se adaptan a recursos tan abstractos como el tema del que hablan.

Y en lo que se refiere a literatura… Tengo que agradecer a toda mi familia materna, mater incluida, el poseer una magnífica biblioteca por cada miembro. Libros clásicos muchos, viejos de ediciones originales, como el del El Exorcista, de William Peter Blatty (1949) que da miedo verlo de lo antiguo que es, me lloraban los ojos cuando lo abrí por primera vez (por el polvo). O La historia interminable, de Michael Ende (1979), con dibujos originales con cada letra inicial (todo el abecedario en orden); y las letras en verde y rojo. El último que me he agenciado es Al este del Edén, de John Steinbeck (1952).

Pues ahora tocaría el predecible sermón de que leáis mas, que es un mundo, una virtud… Pero en vez de eso voy a dejar de escribir y empezar a leer ¡me queda aún mucho para estar satisfecho!

“Viniste a verme mientras tallaba una figurilla en madera, y me dijiste: “¿Por qué no me haces algo?” Te pregunté qué querías, y respondiste:
“Una caja.”
“¿Para qué?”
“Para poner cosas en ella.”
“¿Qué cosas?”
“todo lo que tengas”, dijiste.
Bien, aquí tienes la caja que querías. He puesto en ella casi todo lo que yo tenía, (…) Y todavía la caja no está colmada.”
(John Steinbeck en la dedicatoria del libro expuesto arriba).

(Lepask)

jueves, 30 de abril de 2009

A cuatro ruedas

Desde hace aproximadamente un mes, ha habido una nueva incorporación en las filas de La Mediterránea, y éste es el primer escrito de ese individuo, vosotros juzgaréis (si no os la suda lo que os cuente). Es típico ¿no? Lees algo y dices este tío de qué coño me está hablando... si no es el caso me sentiré orgulloso, y si lo es, lo sentiré mucho más.

Lo que vengo a contaros es sobre algo que ya lleva tiempo rulando por este viejo e intoxicado mundo; para ser más exactos desde los años 50\60, con esos modelos que cualquiera que viese a día de hoy diría ¡qué hippie!, ¡que chulaaa!... os hablo del rollo furgonetero. No entramos a debatir qué marca, qué modelo, o de qué año... desde luego siempre alegra ver un trasto de estos con un porrón de años aparcado en cualquier sitio o rincón; sabes que cuando subas a casa a por el tabaco que se te había olvidado, o pases por su lado conduciendo, ya sea bici, coche o lo que tengas, probablemente no la vuelvas a ver, y si lo haces te fijarás al menos el doble que la primera vez que la viste.

Como decía, no importa ni la marca, ni el preparador de la furgo, o de la vieja autocaravana; lo que importa, como en todo, es la ACTITUD: basta con un trasto con 4 ruedas y algo generoso en cuanto a espacio, y con esto me refiero a que cumpla el mínimo requisito: meter un colchón en la parte trasera para sobar, bien sea la siesta, por la noche o después de cualquiera borrachera con o sin sentido (tiene otro punto a favor: échate a dormir, y de paso te ahorras los puntos, el carnet, la multa y el marrón de tener que darle explicaciones a un madero impertinente). Con que cumpla lo anterior vas sobrado, ya le darás más comodidades, modificaciones o lo que te venga en gana, pero ya tienes la base para tus viajes o incluso para tu vida si tienes los cojones bien colocados: no tendrás que pagar agua a ningún suministrador, o la luz y los otros impuestos por bienes inmuebles a tu amable ayuntamiento...

El caso es ese, disfrutar de la libertad, de viajar, parar donde te rote, dormir y seguir cuando te apetezca, nadie te dirá nada, llevas la casa contigo y, si vienen a hacerlo, no te preocupes, hazte el longuis, y trata de escaquearte lo antes posible si no vienen con ganas de hacer amigos. Lo mismo cuando te apetezca, pero eso sí, nunca olvides llevarte todo el detritus que has generado durante tu estancia sea donde sea...

¡¡RESPETA MADRE NATURA!!
Fer

martes, 28 de abril de 2009

Fireside: Hello Kids (1998)

Siguiendo con nuestro análisis del underground sueco, hoy hemos pensado en los Fireside. Seguramente son una de las bandas más interesantes de las tierras del norte, y el disco en cuestión (Hello kids) es una muestra de ello.

Hello kids apareció allá por el 98, y fue editado incluso en Japón o Canadá. Con éste bajo el brazo recorrieron media Europa desarrollando su original hardcore creativo y emotivo, cuidándolo dentro de su furgoneta y dando lecciones colectivas de rock.

Si miramos toda su discografía, vemos una evolución desde el hardcore o emocore hasta el rock electrónico, aunque estas cosas seguramente a ellos no les importaran, se dejaban llevar y guiar por Pelle Gunnerfeldt (guitarra de Fireside y unos de los mejores productores de hardcore de Europa) y por la incansable voz de Kristofer Astrom, el cual acaba de sacar un disco en solitario que próximamente desmenuzaremos.

Su carrera finalizó en 2003 con un magnífico Get shot, mucho más maduro, más electrónico y más elaborado, dejando atrás el emocore que les caracterizaba. Durante todos estos años nos dejaron 6 discos de los que se pueden extraer muchísimas cosas interesantes.

Santi
Fireside (Hello Kids)
Myspace Fireside

viernes, 24 de abril de 2009

Discos secretos. Parte 1.


(Escuchar en este orden para no atragantarse).

Zillatron – Lord Of Harvest: En lo profundo del espacio (interior) se celebra una fiesta de cuerdas gordas y neuronas a la parrilla. Bootsy Collins y Bill Laswell ponen la chicha en este disco, con solos de bajo que cuestan de creer. Su colega Buckethead se encarga de los agudos (buscad una foto de él para haceros una idea de cómo toca). Este disco es como un guateque futurista, en una época en la que todo está inventado y el mesías tiene el pelo afro. En serio, poned este disco en alguna fiesta y fijad los muebles al piso, porque las vibraciones producidas por este disco son algo desconocido para el hombre del siglo XXI ¡Atómico!

Arto Lindsay Trio – Aggregates 1-26: Bueno ¿y ahora qué? Tenemos a un bajista, un baterista y un guitarra. El combo básico, el combo aborrecido, repetido mil veces, con 100 afinaciones distintas, con todas las combinaciones y tempos ya establecidos, grupos de todos los colores alrededor del mundo y a través de los años. Vale, resetea. Arto Lidsay (Quiero pensar que los lectores del presente texto son espabilados y atentos melómanos y obviare presentaciones) se junta con dos amiguetes como nos podemos juntar yo y los mios aver que podemos sacar. Pero ¡Hay! Arto ya ha explotado todos los cliches y sabe que su guitarra aún puede decir mucho más. Esta banda es la imagen que tienen todas las demás de si mismas cuando creen que son originales. Pero de verdad.

Somnific Flux: En lo más profundo del océano. En las más oscuras fosas abisales. En el ojo del huracán en mitad del Atlántico. En los confines del universo, donde solo alcanza a ver el rabillo del ojo de Dios. En el Walkman de un monje Budista tras 3 dias (seguidos y empalmados) de meditación cercana al coma. En la mente enferma de Mick Harris y Bill Laswell (sí ¡otra vez!). Probadlo, pero con cascos. De verdad, es algo nuevo.

Lepask