martes, 31 de marzo de 2009

Joy Division (Uknown Pleasures)

Para prepararnos para los próximos festivos (con preservativo, por supuesto) hemos pensado en una banda con la que más de uno ha crecido, otros únicamente habrán oído 10 000 veces su nombre y los más nostálgicos seguro que lo habrán leido en nuestro FANZINE 0#: Joy Division.

No únicamente nos gusta por su punk, post-punk, rock o como quieras llamarlo, sino también por su ambición, su actitud frente a la sociedad, al arte, a la política o al negocio genocida de esto de la música. No soy de los que se apasiona con la oscuridad, pero he de reconocer que los de Manchester eran bastante oscuritos, y que pese a su corta actividad como banda (suicidio de Ian), son un claro referente de otras que seguro que escuchas.

Sin duda, mi disco favorito es el Unknown Pleasures; perfectamente podría ser la banda sonora de estos días que se aproximan, sus atmósferas te harán sufrir insomnio y rápidamente acudirás a la iglesia a encender una candelaria.

Joy Division Unknown pleasures
Santi

lunes, 23 de marzo de 2009

Somos futuro

Mirando los vídeos de abajo me viene a la mente una palabra que me aguijonea en una parte de mi cuerpo (y mente) que desconocía. En el primero, se sitúa en algún lugar de las tripas. En mi mente, en el rinconcito del orgullo estudiantil. La palabra es impotencia.

Estudiante, que bien suena esa palabra. A mis oídos. A mí, que no tengo ídolos, concretos al menos, pues aunque mi admiración se dirija a ciertos artistas... mi verdadera devoción corresponde a las masas, cuando estas se dedican a pensar de manera independiente, creando una conciencia colectiva, que va mucho más allá de los términos tan asociados a esta definición hoy en día (solidaridad bla bla).

Cuando la masa juvenil, los estudiantes, que seremos vagos y pasotas, que pertenecemos en este momento y en este país a una generación con la mirada un poco perdida, se une, por protestar, para festejar o porque le tocan las narices (por lo de BoloÑa y por muchas otras cosas). Bueno ahora la revuelta muchas veces se limita al botellón, muy a mi pesar. Pero la cosa es muy sencilla.

Yo no sé qué piensan esos tíos que visten de negro, que se arman y se uniforman y siguen ordenes déspotas y privadas me temo. No sé si lo hacen por convicción (espero que no) por trabajo (triste escusa) o porque sencillamente han perdido eso que buscamos, o que luchamos por conservar. Libertad, posturas políticas… son sólo etiquetas. No sé que es pero lo intuyo. Algo han tenido que perder esos tipos para cargar contra sus semejantes. Algo que me hace sentir bien… pensar que nosotros, y no ellos somos el futuro. Recordad siempre esto.

No queremos ser violentos. Odiamos la violencia: nuestro país está en la mente, y no tiene fronteras. Nos las imponen, o nos las imponemos nosotros. Recordar siempre esto. No queremos ser violentos… hasta que…
(LëPAsk)

viernes, 20 de marzo de 2009

Democracia:





Nuestro máximo apoyo a los camaradas barceloneses.
La Mediterránea rechaza rotundamente el plan de privatización de la universidad.

Más info:

La haine

martes, 17 de marzo de 2009

Bienvenido a Seattle

He de reconocerlo, si no fuera por nuestro camarada Lepask no sabría de la existencia de este comic. ODIO es una forma irónica y divertida de narrar lo que sucedió en esa ciudad mágica para algunos y nostálgica para otros: Seattle.

Franela, cuadros y barbas se unen para hacernos reir con un retrato bastante fiel de la juventud de los 90. Posiblemente y como dicen algunos por ahí, dentro de 20 años puede que se convierta en el único testimonio de aquella sociedad: blanco del capitalismo, de la sgae y de la reserva federal.

Además el precio no se extiende demasiado, pues los 3 o 4 euros que te pueda costar, estarán bien invertidos. ¡Bienvenido a Seattle, camarada!
(Santi)
Odio_ Peter Bagge

miércoles, 11 de marzo de 2009

1958. Cita Dadá Zen

Cuchillos, tenedores y ruidos de la calle
Cuando John Cage imagina un diálogo con Satie...

¿No es una cuestión de voluntad —ésta, quiero decir, la de prestar atención a los ruidos de los cuchillos y de los tenedores, a los ruidos de la calle— dejarlos entrar? (Si lo prefiere, llame a eso banda magnética, música concreta, música mueble. Todo es lo mismo: trabajar en relación a la totalidad, y no sólo de acuerdo a las convenciones discretamente seleccionadas).

¿Por qué es necesario prestar atención a los ruidos de los cuchillos y de los tenedores? - le pregunta Satie- Tiene razón. Si no fuera así, la música debería tener muros para defenderse, muros que no sólo necesitarían reparaciones constantes, sino que sería necesario franquear, convocando al desastre, aunque no fuera más que para ir a buscar agua para calmar la sed. Se trata, evidentemente, de que las cosas que se tenía previsto hacer se pongan en relación con las cosas del entorno que no estaban previstas. El mínimo común denominador es cero, donde el corazón late (nadie hace circular su sangre conscientemente)».

Cita tomada de la colección de textos de John Cage, Silence (Denoël, 1961, 1970) y, más concretamente, del texto Erik Satie, que Cage mismo presenta así: «El texto que sigue apareció por primera vez en la Art News Annual de 1958. Se trata de una conversación imaginaria entre Satie y yo mismo. Puesto que Satie murió hace treinta años, no podemos ni él ni yo oír lo que el otro dice. Sus intervenciones están construidas con palabras que le prestó y de extractos de sus escritos».

(Todo el texto y la aclaración esta sacado del libro TECNO REBELDE, Un siglo de músicas electrónicas; de Ariel Kyrou, Creative Comons. El libro está disponible ne la red para la libre descarga de este, deseo expreso el autor).

http://www.youtube.com/watch?v=SSulycqZH-U
(LëPask)

lunes, 23 de febrero de 2009

Fanzine 0#

Porque te queremos. Porque deseamos compartir y que compartas. Que te expreses, que sepas de qué estás hablando. Porque hemos trazado un mapa partiendo de todos los textos, fanzines y manifiestos que hemos leído. Porque te hemos pogueado y filosofeado a altas horas. Por que nos gustan las golosinas y los clásicos literarios underground.

Porque hemos escrito cartas de amor a amores platónicos, que pensaban que nuestra frase más sentida nos hacía estúpidos y ridículos (y lo reconocemos, pero ¡cómo palpitábamos al escribirla!). Porque apostamos y dejamos que la fortuna decida, guiada por el viento. Porque queremos amor, sexo casual y establecido, pero siempre apasionado. Porque queremos charlar y besar, entre café y café.

Porque odiamos la lista de éxitos, pero adoramos a los que gritan y tocan tres acordes. Porque detestamos a los vulgares y a los ignorantes, porque nos creemos ilustrados, pero somos más vulgares e ignorantes que tú (¡pero disimulamos!). Porque somos jovenes. Porque nos hemos gastado dinero aunque no vayamos a ganar nada (que nos leas, aunque no valgamos la pena). Porque nos aferramos a lo efímero, porque esto contiene el secreto de la vida eterna (siempre adolescentes). Porque maduramos, pero conservamos la actitud y el entusiasmo (¡mucha actitud!).

Por eso, hemos cogido el blog y hemos conseguido que lo toques, que lo huelas, que lo tires y que lo utilices de posavasos. Para que lo fotocopies, lo regales, y sobre todo para que lo conserves acumulando polvo, y lo descubras años después y sonrías. Te lo regalamos. La mediterránea: Recetas y situación #0.


Descargartelo

miércoles, 18 de febrero de 2009

3 razones por las que nunca sería hippie

Divagando por internete encontré la versión digital del libro Secreto a voces (Ken Knabb, Madrid 2001), y llamó mi atención una extensión titulada: La miseria de la vida hippie. He copiado fragmentos que me agradaron especialmente y que son bastante interesantes (no risas).

1. Los valores que antiguamente aseguraban la organización de la apariencia han perdido su poder; la moral, la familia, el patriotismo y demás caen como un lastre. Los viejos valores y mistificaciones ya no pueden compensar el sacrificio de experiencia auténtica que exigen. Comerciantes, profesores, trabajadores humildes, playboys, amas de casa... ¿quién puede tomarlos ya en serio? Los héroes y los ídolos dominantes caen en el ridículo. Toda falsificación se encuentra en crisis. Esta desintegración de valores abre un vacío positivo en el que resulta posible la experimentación libre. Pero si ésta no se opone conscientemente a todos los mecanismos del poder, llenan el vacío nuevas ilusiones en el momento crítico en que todos los valores son absorbidos en el vortex. El poder aborrece el vacío.

2. La insatisfacción hippie, su disociación de los viejos estereotipos, ha desembocado en la fabricación y adopción de otros nuevos. El estilo de vida hippie crea y consume nuevos roles — gurú, artesano, rock star —, nuevos valores abstractos — amor universal, espontaneidad, franqueza — y nuevas mistificaciones de consolación — pacifismo, budismo, astrología... — residuos culturales del pasado restituidos en los escaparates para el consumo. Las innovaciones fragmentarias de los hippies, que ellos vivieron como si fuesen totales, sólo han revitalizado el espectáculo. En lugar de luchar por una vida auténtica, el hippie asume una representación abstracta, una imagen de esa vida, y presenta su cambio de apariencia como un cambio real. La gravedad moral que atribuye a su estilo de vida da la medida de su dependencia de la nueva imagen. Como la proliferación de estilos de vida se desarrolla en paralelo a la decadencia de los valores, la medida del valor se descompone en el sentido de escoger toda una seudo-vida entre los estilos del mercado.


3. Discos, posters, pantalones de campana: unas cuantas mercancías te hacen hip. Cuando se acusa al “capitalismo hip” de “saquear nuestra cultura” se olvida que los antiguos héroes culturales (Timothy Leary, Allen Ginsberg, Alan Watts...) promovieron el nuevo estilo de vida desde el emporio del consumo cultural. Combinando su propio fetichismo cultural con la falsa promesa de vida auténtica, estos hombres anuncio del nuevo estilo, engendraron un vínculo casi mesiánico con la causa. “Enrollaron” simultáneamente a la juventud con una nueva familia de valores y con la familia de bienes correspondiente. “Enrollarse” significaba al mismo tiempo consumir drogas y comprar acríticamente toda una Weltanschauung. La diferencia entre el hippie “real” y el hippie “de pacotilla” reside en que las ilusiones del primero son más profundas, asume las mistificaciones en estado puro y de forma orgánica, mientras que el segundo las compra empaquetadas: la astrología en un póster, la libertad natural en sus pantalones de campana, el taoísmo de los Beatles... Mientras que el hippie real puede haber leído y contribuído al desarrollo de la ideología hip, el hippie de pacotilla compra mercancías que la incorporan. Identificadas con objetos en la realidad jerárquica del espectáculo, las cualidades humanas (espontaneidad, autorrealización, comunidad...) se convierten en ideales para consumir, precisamente porque son lo que le falta a la realidad y porque la ilusión de autenticidad se hace necesaria para la vida inauténtica. Así como el horizonte religioso fue la organización superviviente que los milenaristas no supieron superar a la hora de crear su estilo de vida, el estilo de vida hip reproduce el consumismo al que cree oponerse.

(Santi)- extraído de "bureau of public secrets".