viernes, 15 de mayo de 2009

Kevlar- The great collapse

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Supongo que no descubro las Américas, pero desde que escuché a los samiam o los Aina, no había llegado a ninguna banda (en inglés) que me entusiasmara. De repente alguien me dice de escuchar a unos suecos que les había editado algo Bcore, se llaman Kevlar.

Intrigado consigo algo de ellos (que no es sencillo) y mis dendritas comienzan a vibrar con fuerza, una y otra vez, las veces que mi ampli reproduce The great collapse. Me doy cuenta de que acabo de descubrir una banda nueva, ni me agobia ni me colapsa, todo lo opuesto, me apetece escucharlos sin parar.

Después y buscando info sobre ellos, veo que son veteranos en esto de furgonetas, carretera y salas, de hecho tienen un par de discos y ediciones en VINILO!!!!!!

Debo de evitar ya comparar a unas con otras bandas o encasillarlas dentro de géneros, pero por daros un poco de feedback, Kevlar suenan a bandas como Jawbox o Aina. Así que ya sabes!!!
(Santi)

Kevlar- The great collapse
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martes, 5 de mayo de 2009

¿Sabíais que en España las bibliotecas públicas tienen que pagar un canon por cada libro que prestan en concepto de "copyright"?


Hablamos poco de literatura en La Mediterránea. Hemos expuesto nuestra admiración, por supuestísimo, con alguno de los grandes y más sucios, como Bukowsky o Burroughs, que para mí son prácticamente cita obligada para los paladares que gustan de sabores fuertes, pero hace poco, como diría un cofrade de esta casa, he podido disfrutar de caviar en lo que libracos se refiere.

Personalmente leo un montón, menos de lo que me gustaría pero más de lo que a veces desearía (tal vez influya el hecho de estar-viajar con regularidad en transporte público y ¡no poseer ningún aparato de reproducción musical digital desde hace años!). Últimamente, largos manuales de aparatos o programas que caen en mis manos (que no recomiendo) fanzines (que invito a encontrar, consumir y prestar), comics de Alan Moore (a quién a más de uno le sonara desgraciadamente por referencias peliculeras), y libros de música, que pocos hay que realmente valgan la pena, sólo aquellos que se adaptan a recursos tan abstractos como el tema del que hablan.

Y en lo que se refiere a literatura… Tengo que agradecer a toda mi familia materna, mater incluida, el poseer una magnífica biblioteca por cada miembro. Libros clásicos muchos, viejos de ediciones originales, como el del El Exorcista, de William Peter Blatty (1949) que da miedo verlo de lo antiguo que es, me lloraban los ojos cuando lo abrí por primera vez (por el polvo). O La historia interminable, de Michael Ende (1979), con dibujos originales con cada letra inicial (todo el abecedario en orden); y las letras en verde y rojo. El último que me he agenciado es Al este del Edén, de John Steinbeck (1952).

Pues ahora tocaría el predecible sermón de que leáis mas, que es un mundo, una virtud… Pero en vez de eso voy a dejar de escribir y empezar a leer ¡me queda aún mucho para estar satisfecho!

“Viniste a verme mientras tallaba una figurilla en madera, y me dijiste: “¿Por qué no me haces algo?” Te pregunté qué querías, y respondiste:
“Una caja.”
“¿Para qué?”
“Para poner cosas en ella.”
“¿Qué cosas?”
“todo lo que tengas”, dijiste.
Bien, aquí tienes la caja que querías. He puesto en ella casi todo lo que yo tenía, (…) Y todavía la caja no está colmada.”
(John Steinbeck en la dedicatoria del libro expuesto arriba).

(Lepask)

jueves, 30 de abril de 2009

A cuatro ruedas

Desde hace aproximadamente un mes, ha habido una nueva incorporación en las filas de La Mediterránea, y éste es el primer escrito de ese individuo, vosotros juzgaréis (si no os la suda lo que os cuente). Es típico ¿no? Lees algo y dices este tío de qué coño me está hablando... si no es el caso me sentiré orgulloso, y si lo es, lo sentiré mucho más.

Lo que vengo a contaros es sobre algo que ya lleva tiempo rulando por este viejo e intoxicado mundo; para ser más exactos desde los años 50\60, con esos modelos que cualquiera que viese a día de hoy diría ¡qué hippie!, ¡que chulaaa!... os hablo del rollo furgonetero. No entramos a debatir qué marca, qué modelo, o de qué año... desde luego siempre alegra ver un trasto de estos con un porrón de años aparcado en cualquier sitio o rincón; sabes que cuando subas a casa a por el tabaco que se te había olvidado, o pases por su lado conduciendo, ya sea bici, coche o lo que tengas, probablemente no la vuelvas a ver, y si lo haces te fijarás al menos el doble que la primera vez que la viste.

Como decía, no importa ni la marca, ni el preparador de la furgo, o de la vieja autocaravana; lo que importa, como en todo, es la ACTITUD: basta con un trasto con 4 ruedas y algo generoso en cuanto a espacio, y con esto me refiero a que cumpla el mínimo requisito: meter un colchón en la parte trasera para sobar, bien sea la siesta, por la noche o después de cualquiera borrachera con o sin sentido (tiene otro punto a favor: échate a dormir, y de paso te ahorras los puntos, el carnet, la multa y el marrón de tener que darle explicaciones a un madero impertinente). Con que cumpla lo anterior vas sobrado, ya le darás más comodidades, modificaciones o lo que te venga en gana, pero ya tienes la base para tus viajes o incluso para tu vida si tienes los cojones bien colocados: no tendrás que pagar agua a ningún suministrador, o la luz y los otros impuestos por bienes inmuebles a tu amable ayuntamiento...

El caso es ese, disfrutar de la libertad, de viajar, parar donde te rote, dormir y seguir cuando te apetezca, nadie te dirá nada, llevas la casa contigo y, si vienen a hacerlo, no te preocupes, hazte el longuis, y trata de escaquearte lo antes posible si no vienen con ganas de hacer amigos. Lo mismo cuando te apetezca, pero eso sí, nunca olvides llevarte todo el detritus que has generado durante tu estancia sea donde sea...

¡¡RESPETA MADRE NATURA!!
Fer

martes, 28 de abril de 2009

Fireside: Hello Kids (1998)

Siguiendo con nuestro análisis del underground sueco, hoy hemos pensado en los Fireside. Seguramente son una de las bandas más interesantes de las tierras del norte, y el disco en cuestión (Hello kids) es una muestra de ello.

Hello kids apareció allá por el 98, y fue editado incluso en Japón o Canadá. Con éste bajo el brazo recorrieron media Europa desarrollando su original hardcore creativo y emotivo, cuidándolo dentro de su furgoneta y dando lecciones colectivas de rock.

Si miramos toda su discografía, vemos una evolución desde el hardcore o emocore hasta el rock electrónico, aunque estas cosas seguramente a ellos no les importaran, se dejaban llevar y guiar por Pelle Gunnerfeldt (guitarra de Fireside y unos de los mejores productores de hardcore de Europa) y por la incansable voz de Kristofer Astrom, el cual acaba de sacar un disco en solitario que próximamente desmenuzaremos.

Su carrera finalizó en 2003 con un magnífico Get shot, mucho más maduro, más electrónico y más elaborado, dejando atrás el emocore que les caracterizaba. Durante todos estos años nos dejaron 6 discos de los que se pueden extraer muchísimas cosas interesantes.

Santi
Fireside (Hello Kids)
Myspace Fireside

viernes, 24 de abril de 2009

Discos secretos. Parte 1.


(Escuchar en este orden para no atragantarse).

Zillatron – Lord Of Harvest: En lo profundo del espacio (interior) se celebra una fiesta de cuerdas gordas y neuronas a la parrilla. Bootsy Collins y Bill Laswell ponen la chicha en este disco, con solos de bajo que cuestan de creer. Su colega Buckethead se encarga de los agudos (buscad una foto de él para haceros una idea de cómo toca). Este disco es como un guateque futurista, en una época en la que todo está inventado y el mesías tiene el pelo afro. En serio, poned este disco en alguna fiesta y fijad los muebles al piso, porque las vibraciones producidas por este disco son algo desconocido para el hombre del siglo XXI ¡Atómico!

Arto Lindsay Trio – Aggregates 1-26: Bueno ¿y ahora qué? Tenemos a un bajista, un baterista y un guitarra. El combo básico, el combo aborrecido, repetido mil veces, con 100 afinaciones distintas, con todas las combinaciones y tempos ya establecidos, grupos de todos los colores alrededor del mundo y a través de los años. Vale, resetea. Arto Lidsay (Quiero pensar que los lectores del presente texto son espabilados y atentos melómanos y obviare presentaciones) se junta con dos amiguetes como nos podemos juntar yo y los mios aver que podemos sacar. Pero ¡Hay! Arto ya ha explotado todos los cliches y sabe que su guitarra aún puede decir mucho más. Esta banda es la imagen que tienen todas las demás de si mismas cuando creen que son originales. Pero de verdad.

Somnific Flux: En lo más profundo del océano. En las más oscuras fosas abisales. En el ojo del huracán en mitad del Atlántico. En los confines del universo, donde solo alcanza a ver el rabillo del ojo de Dios. En el Walkman de un monje Budista tras 3 dias (seguidos y empalmados) de meditación cercana al coma. En la mente enferma de Mick Harris y Bill Laswell (sí ¡otra vez!). Probadlo, pero con cascos. De verdad, es algo nuevo.

Lepask

jueves, 16 de abril de 2009

Earthlings

Documental interesante a modo de crítica sobre el abuso de nuestra especie sobre la animal. Las oraciones nocturnas de nuestro camarada Fer, obtienen sus frutos.

martes, 14 de abril de 2009

Cobolt: spirit of parole (1998)

Durante estos días de reflexión, he estado escuchando a los Cobolt (Umea- Suecia), y había pensado compartirlo con vosotros, pues me han parecido brutales, quizás un poco nostálgicos para los más ociosos, pero muy asequibles en su conjunto. Además, encontramos en sus filas al ex-bajista de Refused (Magnus Björklund), por lo que tienen un aliciente más a su favor.

El disco que os dejo es el "Spirit on parole" (1998) que grabaron en exclusiva para BCore, escudería incansable en esto de sacar buenos discos y muy buenas bandas. Posteriormente sacaron otros discos, compartidos, etc... En la onda de bandas como Codeine, Red House Painters, Seam, etc, y como referencia principal Washington D.C.

Fríos en ocasiones, pero demoledores en la ejecución: Cobolt
(Santi)

Cobolt: Spirit of parole